Mi artículo de hoy en el blog iba a ir destinado al género masculino especialmente, con un repaso por las zapatillas deportivas más icónicas de la historia, pero esto va a tener que esperar a la semana que viene. ¿Y de quién es la culpa? De Aleksander Siradekian. ¡Por supuesto, no iba a ser mía! Bueno de él y de mi obsesión por los tacones. ¿Para que vamos a mentir?
Las botas mosqueteras: aprende a combinarlas
Mientras escribo este artículo no he podido evitar poner a Roy Orbison de fondo cantando “oh pretty woman, walking down the street, oh pretty woman…”. Tampoco imaginarme a una Julia Roberts con sus botas altas por encima de las rodillas en la película que seguramente la catapultó a la fama. ¡Y a un seductor Richard Gere invitándola a subir a su flamante Lotus Sprit SE de los años 90!
Brian Atwood, el arquitecto de los tacones
Hay quien dice que los zapatos son una auténtica obra de ingeniería, y yo añado siempre, que también de arquitectura, ya que son capaces de soportar todo el peso del cuerpo de un ser humano. Brian Atwood, es seguramente la prueba de esto, pues antes de que éste llegará a ser diseñador, estudió para ejercer de arquitecto. Aunque después, decidió cambiar de profesión y, entre las grandes marcas para las cuales acabaría trabajando como diseñador, encontraríamos Versace. Años más tarde, el diseñador estadounidense lanzó su propia firma de calzado de lujo.
Otoño es una colección de calzado y un amor a primera vista
Otoño es lluvia que moja los zapatos, es un paraguas en la mano, son los jerseys que sacas del armario, es guardar la ropa de verano, es ese pintalabios morado que tanto te gusta, es una parada en sus labios, es perderse en unos brazos, es olor a castañas y boniatos, es un viaje a Roma – y A-M-O-R al revés-, es volver a empezar con ganas, es borrón y cuenta nueva, es enseñarle la ciudad a tus botas, es ponerle pasión a cada paso.
Tacones joya, ¿obsesión u objeto de deseo?
Los tacones, mi obsesión sin final, o mi deseo irrefrenable cada vez que veo unos… Y, es que se me quita hasta el vértigo de golpe cuando veo un par de tacones altos – que lo tengo. Si es que, ya lo decía Carrie Bradshaw, la protagonista de Sexo en Nueva York: “No le tengo miedo a las alturas. ¿Has visto mis zapatos?”. Confieso que con uno de estos, yo tampoco.