Dicen que el diseñador francés Christian Dior devolvió el esplendor y la magia a París, una ciudad que había sido desolada por la Segunda Guerra Mundial y el bombardeo nazi, gracias a sus míticas faldas llenas de vuelo acentuando la cintura de la mujer y resaltando su feminidad. Faldas que emulaban la forma de una flor. También dicen, que Dior hizo a las mujeres soñar de nuevo con la moda y que la industria textil le debe a éste su recuperación económica.
Y es que París no sólo huele a amor, también huele a alta costura. Sus calles emanan la magia de la moda, con sus espectaculares escaparates de grandes firmas, excéntricas prendas y calzado de lujo por cada rincón de la ciudad. Desde Giuseppe Zanotti, Gucci, Christian Louboutin, Casadei, Louis Vuitton, Chanel, Yves Saint Laurent, o simplemente, Dior.
Como no podía ser de otra manera, en mi visita por la ciudad, donde estuve hace tan sólo dos semanas celebrando mi cumpleaños con mi chico, acabé con mis tacones postrados frente a un escaparate de Dior y maravillada por los zapatos que habían tras el cristal. Cosas del amor, que como París, huele a Dior.
2 comentarios
¡Qué zapatos tan tan tan bonitos!
Me alegro que te gusten. Gracias por tus comentarios Rocío. Un saludo.